martes, 1 de marzo de 2016
AMÉRICA ESPAÑOLA DEL SIGLO XVI
La colonización española de América
fue el proceso por el que se implantó en el Nuevo Mundo una administración que pretendía ser imitación o duplicado de la administración peninsular contemporánea.1 Este periodo se extendió desde el 12 de octubre de 1492, día del descubrimiento de América, hasta el 13 de agosto de 1898, cuando la bandera española fue arriada en San Juan de Puerto Rico.
La colonización de América fue efectuada sustancialmente por la Corona de Castilla (ligada a los reinos indianos dinásticamente) y es la continuación de una primera expansión y experiencia colonizadora del Reino de Castilla en las Islas Canarias, en las cuales ensayó por primera vez a cierta escala la experiencia de conquistar, repoblar y administrar un territorio nuevo, habitado por pueblos desconocidos, asimilándolos y cristianizándolos en el proceso. Así, las tres últimas grandes islas de Canarias fueron completamente sometidas en los años 1478-1483 (Gran Canaria), 1492-1493 (La Palma) y 1494-1496 (Tenerife) aunque el impulso colonizador arranca mucho antes, en las otras islas del archipiélago. Esta experiencia y la existencia de fórmulas desarrolladas para solucionar los problemas de fundación de nuevas ciudades, pactos y enfrentamientos con los naturales del país, designación y atribuciones de los Adelantados militares, engranaje de los aparatos administrativos: religioso, civil y militar, fueron luego ampliamente usadas en América, tienen sus antecedentes lejanos en la experiencia de la Reconquista y repoblación de la Península Ibérica y explican en parte el extraordinario éxito de la colonización.
A partir del siglo XV, los territorios y naciones indígenas fueron incorporados por la monarquía española a través de la Conquista de América, formando parte de un proceso histórico más amplio denominado mercantilismo, dando lugar al Imperio español en América. A lo largo del siglo XIX, con la caída del absolutismo y la transformación de Españaen un Estado liberal, tiene lugar la independencia hispanoamericana.
Gracias a la célebre bula del Papa Pablo III Sublimis Deus de 1537 que declara a los indígenas hombres con todos los efectos y capacidades de cristianos, hubo un gran contraste entre la colonización española, la anglosajona y francesa en América. 2 En el Imperio Español la unidad social se concebía a través de la unidad de la Fe de la Iglesia Católica.
Una de las importantes consecuencias de esta colonización fue el mestizaje en América. Los Reyes establecieron una política exterior común marcada por los enlaces matrimoniales con varias familias reales europeas que resultaron en la hegemonía de los Habsburgo en Europa durante los siglos XVI y XVII. Por otra parte el descubrimiento de América a partir de 1492 modificó profundamente la historia.
jueves, 25 de febrero de 2016
ESPAÑA UN IMPERIO MUNDIAL EN EL SIGLO XVI
EL IMPERIO ESPAÑOL
Se denomina Imperio español al conjunto de territorios de España o gobernados por las dinastías reinantes de España, sobre todo entre los siglos XVI y XIX. Otros nombres utilizados para designarlo son Monarquía universal española,n. 4 , Monarquía Hispánica o Monarquía española. Tras el descubrimiento de América en 1492, España exploró y colonizó grandes extensiones de territorio en América, desde el actual suroeste de Estados Unidos, México, y el Caribe, hasta Centroamérica, la mayor parte de Sudamérica y la costa noroeste de Norteamérica (actual Alaska y Columbia Británica). Todos estos territorios se integraron en la Corona de Castilla y más tarde en la Corona de España. Inicialmente se organizaron en dos virreinatos, el de la Nueva España y el del Perú. Con el descubrimiento y asentamiento de varios archipiélagos del Pacífico a finales del siglo xvi, se incorporaron al imperio las Indias orientales españolas formadas por las Filipinas, las Marianas (que incluíanGuam) y las Carolinas (que incluían las Palaos), bajo la jurisdicción de la Nueva España. Más tarde, el Virreinato del Perú se dividió en dos: el de Nueva Granada y el del Perú, y finalmente se creó el del Río de la Plata.
El Imperio español alcanzó los 20 millones de kilómetros cuadrados a finales del siglo xviii, aunque su máxima expansión se produjo entre los años 1580 y 1640, durante los reinados de Felipe II, Felipe III y Felipe IV, período en el que tuvo lugar laUnión Ibérica o unificación bajo la Corona Española de los imperios español y portugués. Durante el siglo xvi y el siglo xvii, funcionó una estructura territorial propia, virreinal y no colonial. Este sistema, muy diferente al de otros imperios europeos, basado en la consideración de los territorios de ultramar como extensiones de la metrópoli, y por tanto iguales en derechos a los de la península, funcionó hasta el año 1768.n. 5 Es sólo durante el último periodo del Imperio, en el siglo xix cuando adquiere estructura puramente colonial.
El español fue el primer imperio de alcance mundial o global al abarcar grandes extensiones de territorio que no se comunicaban por tierra en todos los continentes, a diferencia de otros grandes imperios anteriores como el romano o elmongol.
martes, 23 de febrero de 2016
la
IMPLANTACIÓN DEL ORDEN COLONIAL
Las guerras civiles
Con la terminación de las guerras de conquista no concluyeron los conflictos. En la misma década
de los treinta se dieron enfrentamientos entre los conquistadores. Pizarro, nombrado marqués por el
Rey de España, disputó con Almagro el control del Cuzco y de todo el Perú. En 1538 Almagro fue
derrotado y ejecutado. Su hijo encabezó una revuelta, asesinó a Francisco Pizarro (1541) y tomó el
poder. Las autoridades españolas comisionaron a Vaca de Castro para que pacificara la región. El
joven Almagro no quiso someterse a la autoridad del comisionado, que lo venció en Chupas en 1542.
Luego fue ejecutado.
Los enfrentamientos entre conquistadores devinieron en un conflicto más de fondo entre éstos y la
Corona, que intentó cortar la autonomía con que aquellos pretendían manejar las tierras recién
conquistadas, siguiendo el ejemplo del feudalismo europeo. En este contexto se emitieron las Leyes
nuevas que centralizaban el manejo político y económico de las colonias en manos de la Corona y
establecían mecanismos de protección a los indígenas. Uno de los mentalizadores de esas leyes fue
fray Bartolomé de las Casas, gran defensor de los indios contra los abusos de los colonizadores. En
1544 se designó como virrey del Perú a Blasco Núñez de Vela para poner en vigencia las Leyes
nuevas. Los colonos o encomenderos resistieron el intento de quitarles el poder alcanzado y se
agruparon alrededor de Gonzalo Pizarro. Los ejércitos se enfrentaron en 1546 al norte de Quito. El
Virrey fue derrotado y ejecutado.
La respuesta de la Corona fue intentar una negociación con los colonos recién llegados, que tenían
expectativas de nuevos privilegios y estaban enfrentados a los encomenderos. Al mismo tiempo trató
de no aplicar las conflictivas leyes, cediendo cierto manejo de los asuntos americanos a los colonos, a
cambio de consolidar la autoridad central. Para enfrentar a Pizarro se designó al clérigo Pedro de la
Gasca, que anunció que el Rey cedía a las demandas de los colonizadores y logró levantar una fuerza
importante. Las ciudades y villas plegaron a su autoridad. En Quito fue asesinado el gobernador
Puelles, dejado por Pizarro. Los dos ejércitos se enfrentaron en Jaquijaguana, cerca del Cuzco, a
inicios de 1548. Pizarro fue derrotado y ejecutado con sus tenientes. Triunfó de este modo la causa de
la Corona, aunque al precio de concesiones al poder local.
Colonización inicial
Como se ve, al principio de la colonización se dieron dos procesos. Por una parte, el
sojuzgamiento e inicio del despojo de los indígenas. Por otra, la resolución en beneficio del poder
metropolitano, del conflicto creado por los primeros colonos que intentaron retener buena parte del
control local.
Al comienzo de la colonización, para manejar las tierras y las gentes recién conquistadas, los
españoles necesitaron de los caciques locales, que siguieron como autoridades de sus pueblos. Así se
dio el “mandato indirecto”. Pero desde el inicio establecieron mecanismos de control de los
indígenas. La institución básica del período fue la encomienda, que consistía en el encargo o
“encomienda” –de allí su nombre– que hacía la Corona a un colono español –el encomendero– de un
grupo de indígenas, para que los catequizara. Para esta labor, el encomendero pagaba a un
eclesiástico –el doctrinero– que tenía a su cargo la “evangelización”. Los indígenas debían pagar un
tributo a la Corona y, como pago del beneficio de la cristianización, quedaban obligados a prestar
servicios al encomendero o a darle dinero. Así se estableció un mecanismo de extracción de
excedentes en forma de trabajo e impuestos, y un instrumento de control ideológico de las masas
indígenas, que fueron catequizadas por el clero.
Entre la década de 1530 y la de 1590 se extiende un período de asentamiento del poder colonial
en el que, por una parte, se establece el sistema hispánico (fundación de ciudades, diócesis,
audiencias, etc.), y se consuma, por otra, la dominación de los pueblos aborígenes. Todo esto se da
bajo condiciones del “encuentro” de dos sociedades: de un lado, la metropolitana, que estaba inmersa
en la transición del orden feudal al capitalista en Europa; de otro, la indígena, que experimentaba una
aguda crisis de las formas aborígenes de organización social que precipitaron su derrota.
Organización administrativa
Luego de la conquista militar se institucionalizó el poder colonial, pasando de este modo
paulatinamente al “mandato directo”. Las ciudades hispánicas se fundaron desde el inicio: Quito
(1534), Portoviejo y Guayaquil (1535), Popayán y Cali (1536), Pasto (1539), Loja (1548), Zaruma y
Zamora (1550), Cuenca (1557), Baeza (1559), Tena (1560), Riobamba (1575). En estas villas o
ciudades propiamente dichas se estableció un cabildo representante de los intereses dominantes
locales, que cumpliría un papel crucial en el régimen colonial. El cabildo de Quito, asiento también
del gobernador nombrado por el Rey, asumió funciones de reparto de tierras y organización de
servicios.
Desde la década de los cuarenta se buscó organizar la administración religiosa. Vaca de Castro
pidió el nombramiento de obispo para Quito. La diócesis fue creada en 1545 con jurisdicción en lo
que hoy es territorio del Ecuador, el sur de Colombia y el norte del Perú. Para primer obispo fue
nombrado el bachiller García Díaz Arias, que se posesionó en 1550. La administración legal y
política adquirió organización definitiva en 1563, cuando se creó la Real Audiencia de Quito, con
jurisdicción parecida a la del obispado. Su primer Presidente fue el licenciado Hernando de Santillán,
que se posesionó en 1564.
Además de las ciudades de fundación española, se conservaron en las tierras de la Audiencia de
Quito varios asientos indígenas. No solo en este aspecto se dio continuidad a la sociedad indígena, ya
que la prevaleciente “Legislación de Indias” mantuvo una división entre la República de blancos, que
agrupaba a los colonos, y la República de indios, que mantenía sus elementos comunitarios
constitutivos e inclusive sus autoridades étnicas, como los caciques, asimilados a la burocracia para
efectos de gobierno y recaudación de impuestos. Durante el gobierno del virrey Francisco de Toledo
en el Perú (1569-1581) se realizaron fundamentales reformas administrativas y fiscales que
consolidaron el poder colonial en todo el Virreinato y en la Audiencia de Quito.
Hacia finales del siglo XVI en Quito se dio un conflicto entre el presidente de la Audiencia
Manuel Barros, de inclinaciones pro indígenas, y el Cabildo, defensor de los intereses locales
blancos. En 1592 y 1593 se produjo la Rebelión de las Alcabalas contra la aplicación de un impuesto
que afectaba al comercio local. Al fin triunfó una vez más la Corona, pero se mantuvo una suerte de
equilibrio de fuerzas entre ella y los poderes locales.
SEGUNDO PERÍODO:
AUGE DEL ORDEN COLONIAL
Mitas y obrajes
Desde fines del siglo XVI se abre un nuevo período de la dominación colonial en lajueves, 18 de febrero de 2016
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