jueves, 5 de mayo de 2016

VIDA Y OBRAS DE JOSE JOAQUIN DEL OLMEDO


José Joaquín de Olmedo 

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Nació en Guayaquil el 19 de marzo de 1780, en el seno de una familia acomodada. Sus padres fueron el capitán Miguel Agustín de Olmedo y Troyano, y la dama guayaquileña Ana Francisca Maruri y Salavarría.1 Su padre, Miguel de Olmedo y Troyano, era un capitán español natural de la villa de Mijas, cerca de Málaga. Miguel de Olmedo salió de Cádiz en 1756 rumbo a Panamá reclamado por un tío materno suyo, el también capitán Cristóbal Troyano de León, que desempeñaba por entonces la Comandancia General de la Artillería de Tierra Firme.2 En Panamá residió cuatro años, y después ocupó enGuayaquil el cargo de tesorero y comisario de guerra para la expedición al Marañón. En Guayaquil se quedó de oficial del fortín de San Carlos y se dedicó al comercio, haciéndose dueño de las fragatas "San Isidro" y "San Fermín". Contrajo matrimonio con la guayaquileña Ana Francisca de Maruri y Salavarría, de la antigua nobleza vasca asentada en la cuenca del Guayas, con la que tuvo a sus hijos José Joaquín y Magdalena.3
Olmedo recibió su educación primaria en su ciudad natal, y a los nueve años de edad fue llevado por su padre a la ciudad deQuito para que continúe sus estudios en el Seminario San Luis, aunque posteriormente pasó al Convictorio de San Fernando, regentado por la Orden de Predicadores (dominicos), donde aprendió nociones de latinidad y gramática castellana.4 Durante su estadía en este centro de estudios conoció a José Mejía Lequerica —con quien entabló una gran amistad—,5 y tuvo entre sus maestros al doctor Eugenio de Santa Cruz y Espejo, el cual mostró gran interés en ambos estimulándolos al estudio.6 7
En 1792 Olmedo regresó a Guayaquil, sin embargo, sus padres decidieron enviarlo a Lima en 1794,8 a cargo de su pariente, el doctor José de Silva y Olave,4 chantre de la Catedral de Lima y vicerrector del Real Convictorio de San Carlos,9 centro de estudio en donde fue matriculado y estudió filosofía y matemáticas.7 En 1799 fue alumno de la Universidad de San Marcos y figuró en un acto público de filosofía y matemáticas. En 1800 obtuvo por oposición en San Carlos la cátedra de Filosofía. En 1802 escribióEpitalamio con ocasión de las bodas de una pareja amiga. En 1803 escribió el poema Mi retrato y se lo envió a su única hermana Magdalena, que residía en Guayaquil, pidiéndole que al pie pusiera como letrero: "Amó cuanto era amable, amó cuanto era bello". El 15 de junio de 1805 obtuvo el doctorado en Jurisprudencia y pasó a dictar Derecho Civil en el colegio de San Carlos. El 6 de noviembre del mismo año se recibió en práctica y al año siguiente alcanzó el doctorado en ambos derechos Civil y Canónico, escribiendo sus poemas Matemáticas y Loa al Virrey. Para 1807 publicó En la muerte de doña María Antonia de Borbón, princesa de Asturias.
Después de 4 años de práctica se graduó de abogado en 1808, se incorporó al Colegio de Lima y dictó la cátedra de Digesto en San Marcos. Casi enseguida fue llamado a Guayaquil porque su padre estaba grave. Arribó el 20 de agosto, para recibir de su padre el encargo de ser el albacea de sus ya menguados bienes y velar por el sustento de la madre (casi ciega) y todavía en el hogar.

Inicios de vida política

En 1809 se incorporó de abogado de la Audiencia de Quito. En marzo de 1810 tuvo una hija natural con Ramona Ledós, acompañó a José de Silva y Olave en su viaje aEspaña, en septiembre recibió en México el nombramiento de diputado por Guayaquil a las Cortes de Cádiz. Semanas después viajó a España y se incorporó a las Cortes. El 12 de agosto de 1812 pronunció su célebre discurso sobre la abolición de las mitas; no era un gran orador, pero causó buen efecto. El diputado Castillo inició la discusión y las Cortes finalmente aprobaron la abolición de las mitas. Ese discurso se ha publicado varias veces desde que Vicente Rocafuerte lo dio a la Imprenta en Londres. Entonces consiguió que su protector y pariente José de Silva y Olave fuera designado obispo de la diócesis de Huamanga.
Olmedo regresó a la ciudad de Guayaquil el 20 de agosto de 1808, teniendo la oportunidad de estar presente en la muerte de su padre, por quien sentía un profundo respeto y admiración.

En las Cortes de Cádiz[editar]

Secretario de las Cortes de Cádiz y después miembro y secretario de la Diputación Permanente hasta el 11 de mayo de 1814, fecha en que las Cortes fueron disueltas porFernando VII y los diputados perseguidos y apresados, Olmedo se escondió en Madrid y regresó a Guayaquil en 1816, encontrando que su madre había muerto. A principios de 1817 viajó a Lima, y a su vuelta, el 24 de marzo contrajo nupcias con su deuda Rosa de Ycaza y Silva, sobrina del obispo Silva y Olave. En 1819 defendió en juicio a Vicente Ramón Roca, acusado de conspirador por haberse carteado con el cura insurgente de Acapulco, que de patriota se había vuelto realista.

Independencia de Guayaquil[editar]

Fragua de Vulcano y proceso independentista[editar]


Durante los días posteriores al cónclave, Antepara y Villamil realizaron las gestiones necesarias para ganar adeptos a la causa en las autoridades militares a cargo de la defensa de la ciudad, sin embargo, decidieron proponer el liderazgo del proceso independentista a Olmedo. El
 3 de octubre Villamil visitó nuevamente a Olmedo para proponerle el liderazgo, sin embargo, este no aceptó debido a que consideraba que el liderazgo del movimiento debía recaer sobre alguien con experiencia militar, y no tanto política.15 A pesar de esto, Olmedo ratificó su compromiso con la causa emancipadora y se propuso ayudar con asuntos políticos y diplomáticos una vez alcanzada la independencia.José Joaquín de Olmedo fue partícipe de un cónclave de partidarios de la secesión con respecto al Imperio español, organizado por don José de Antepara y que se desarrolló en la noche del 1 de octubre de 1820 en la casa de don José de Villamil,10 encubierta a manera de fiesta de quince años de la joven Isabela Morlás —hija de don Pedro Morlás, quien también era afín a la causa emancipadora—,11 en donde también participaron EscobedoLavayenViveroRivasFajardo,12 y los venezolanos Febres Cordero,LetamendiUrdaneta, entre otros.13 El cónclave, denominado como «Fragua de Vulcano», concluyó con el juramento de lealtad al proceso emancipador por parte de los presentes.14
El proceso independentista, cuyo liderazgo recayó finalmente sobre León de Febres Cordero,16 continuó en los días siguientes con una planificación exhaustiva que tenía como objetivo reducir al mínimo las bajas y la intervención del uso de las armas. Finalmente en la noche del 8 de octubre estalló la revolución emancipadora con la toma de varios cuarteles por parte de los insurrectos y la aprehensión de las autoridades leales a la Corona española.17 El movimiento se extendió hasta la madrugada del 9 de octubre.

Presidencia de la Provincia de Guayaquil[editar]

En la mañana del 9 de octubre de 1820,17 una vez concluida la toma de la ciudad por parte de los insurrectos, los promotores del movimiento independentista y miembros de la Fragua de Vulcano se reunieron en el Cabildo de la ciudad para firmar el Acta de Independencia y conformar un gobierno provisorio.18 Olmedo fue uno de los signatarios del acta, tras lo cual también fue designado en el cargo de «Jefe Político» de la provincia,17 mientras que el coronel Gregorio Escobedo asumió el cargo de «Jefe Militar».19
Olmedo, durante su jefatura política, tuvo que afrontar rápidamente la continuidad del movimiento emancipador en los pueblos aledaños en la provincia.17 Los cuarteles militares guayaquileños plegados a la causa independentista aportaron a la insurrección y expulsión de autoridades españolas en DauleSamborondónNaranjal en los días siguientes.17 Sin embargo, durante los primeros días de la independencia, la gestión política de Olmedo se vio comprometida con casos de corrupción y arbitrariedades cometidas por el jefe militar Escobebo,20 quien gozaba del control de las fuerzas armadas y del poder fáctico de tomar el control político. Olmedo ordenó la instalación de un colegio electoral, el cual designó las nuevas autoridades de la junta de gobierno provisional, provocando el descuido de Escobedo, quien fue arrestado de inmediato y conducido al puerto con la finalidad de embarcarlo al Perú y ponerlo bajo el mando del general José de San Martín.21
Las autoridades de la provincia convocaron una convención de 57 representantes de la provincia para redactar un texto constitucional,22 la cual se realizó entre el 8 y el 11 de noviembre de 1820,17 concluyendo con la creación, firma y ratificación del Reglamento Provisorio de Gobierno, con lo cual se erige oficialmente la República de Guayaquil, siendo José Joaquín de Olmedo designado como su primer presidente.17
La División Protectora de Quito —denominación dada al ejército guayaquileño—23 libró varias batallas con el objetivo de asegurar la independencia de la provincia y erradicar las autoridades españolas de las ciudades de Quito y Cuenca.22 Sin embargo, a pesar de una inicial victoria en la batalla de Camino Real el 9 de noviembre,24 las tropas de la División Protectora sufrió una grave derrota en el Primer Huachi el 22 del mismo mes,25 haciéndola replegar hasta el interior de la provincia provocando un avance de las tropas realistas.26
Olmedo suscribió un acuerdo de cooperación militar con el mariscal Antonio José de Sucre —quién había sido enviado porSimón Bolívar y llegó a Guayaquil por vía marítima juntos con refuerzos del ejército colombiano— el 6 de mayo de 1821.27Las fuerzas colombianas y la División Protectora se unieron bajo el mando de Sucre,26 iniciando la denominada Campaña del Sur que concluyó con la victoria independentista definitiva en la batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822.28
Con la independencia de Quito y Cuenca, Olmedo esperaba integrar un nuevo estado junto con Guayaquil debido a los lazos de estos pueblos desde el tiempo de la Real Audiencia de Quito. Sin embargo, tras la llegada de Bolívar a territorio quiteño el 16 de junio de ese año, se anexaron las provincias de Quito y Cuenca a la República de Colombia.29 Olmedo ratificó la decisión del pueblo guayaquileño de mantenerse independiente y se negó a la integración colombiana, lo cual generó roces diplomáticos con el libertador Bolívar,30 y ante una eminente invasión, envió cartas al libertador San Martín para que interceda en el conflicto.
El 11 de julio de 1822,31 Simón Bolívar arribó a Guayaquil con un ejército de 2.000 hombres aproximadamente y dio un golpe de estado desconociendo al gobierno local proclamándose «dictador».32 José de San Martín llegó a la ciudad a los pocos días, sin embargo, las fuerzas colombianas habían tomado la ciudad.33 En conjunto con Bolívar, San Martín mantuvo una entrevista en el que trataron el asunto de la soberanía guayaquileña y las posteriores campañas militares en el Perú.34 El 27 de julio, ante el poderío bélico colombiano asentado en la ciudad, San Martín partió desde los muelles rumbo al Perú.35

Autoexilio[editar]

El 31 de julio de 1822, Bolívar decretó la anexión de la Provincia de Guayaquil a la Gran Colombia.36 Olmedo protestó por esta anexión37 38 y el 29 de julio emigró al Perú junto con XimenaRoca y con más de doscientos vecinos de la primera distinción.39
El 22 de septiembre fue electo Diputado por el Departamento de Puno y formó parte de la Comisión designada por el Congreso peruano para redactar la primera Constitución que tuvo ese país. A nombre del Congreso cursó una invitación a Simón Bolívar para que se traslade al Perú a luchar por la independencia. Desde ese entonces volvió a entablar amistad con el libertador y cuando se enteró en 1824 de la victoria de Junín, inició el Canto a Bolívar, poema épico que le dio fama internacional al salir publicado en Guayaquil en 1825 y en Londres en 1826.
En 1825 recibió el nombramiento de ministro plenipotenciario de la Gran Colombia en Inglaterra. En octubre estaba en Londres. En 1826 se dio tiempo para publicar en París y en Londres su célebre Canto a Bolívar. En noviembre del mismo año fue electo Miembro fundador de la Academia Nacional de Colombia y para 1827 viajó a Guayaquil. En 1828falleció su hija Rosa, llamada Mi rosita de Ayacucho.

Inicios del Estado de Ecuador[editar]

Entre 1828 y 1829, y por dos ocasiones fue designado Ministro de Relaciones Exteriores de la Gran Colombia pero se excusó en ambas. En 1830 fue Prefecto de Guayaquil y el19 de mayo suscribió el Acta de Anexión del Departamento de Guayaquil a la República del Ecuador. En agosto concurrió a Riobamba como diputado de la primera Convención Nacional, fue nombrado miembro de la comisión compuesta para redactar la primera constitución y el 12 de septiembre obtuvo catorce votos y salió electo Vicepresidente de la República. En febrero asumió interinamente la presidencia por ausencia del titular. Poco después renunció por tener que ausentarse a Guayaquil, y en noviembre nuevamente fue Prefecto del Departamento de Guayaquil como tal autorizó la toma de posesión de las islas de archipiélago de las Galápagos y viajó a Bogotá en calidad de Comisionado de Límites para solucionar un conflicto con la Nueva Granada por la anexión de Pasto hasta 1833 donde prosiguió estas negociaciones en Quito.
En 1833 fue designado por Vicente Rocafuerte para discutir la paz con los delegados del Jefe Supremo, José Félix Valdivieso. En 1835 escribió su poema Al General Flores, vencedor en Miñarica, fue electo diputado por Guayaquil y luego Presidente de la Convención Nacional reunida en Ambato que eligió a Vicente Rocafuerte como nuevo presidente. En 1836 fue comisionado para la mediación entre Chile y Perú.
En 1837 intervino en la elaboración de las bases del Tratado con España que firmó Pedro Gual. En 1838 fue Primer Alcalde de la Municipalidad de Guayaquil, después Gobernador interino de la Provincia y comisionado por el Presidente para liquidar el capital e intereses del crédito público con Miguel de Anzoátegui Cossio, que nunca se llegó a pagar.
En 1839 fue Subdirector de Estudios, prologó la Historia del Reino de Quito del padre Juan de Velasco y redactó un proyecto de "Reglamento de Policía".

Revolución marcista[editar]

El 6 de marzo de 1845 estalló la Revolución Marcista antifloreana en Guayaquil y Olmedo fue designado Presidente del triunvirato con Vicente Ramón Roca y Diego Noboa. En noviembre renunció dichas funciones y Vicente Rocafuerte propuso su candidatura a la presidencia de la República, perdiendo frente a Roca, que ascendió al poder tras alcanzar las dos terceras partes de la votación.
En 1846 fue comisionado con el general Antonio Elizalde para traer los restos de Lámar a Guayaquil, escribió un soneto Al General Lamar, y viajó a Lima, donde no encontró mejoría a su antigua dolencia del estómago.40

Muerte[editar]

Cenotafio de José Joaquín de Olmedo en el Cementerio General de Guayaquil.
Nuevamente en Guayaquil ejerció la Subdirección de Estudios del Guayas y prematuramente avejentado a causa de continuos dolores de estómago y estitiquez ocasionados por un cáncer lento falleció el 13 de agosto de 1847, a la 01:15 de la mañana, a la edad de 66 años y 11 meses de edad. Antes de morir había dicho: "He cumplido, no sin gloria, mi destino".
Sus funerales se celebraron en todas las ciudades del Ecuador y sus restos se enterraron en la Iglesia de San Francisco, donde se quemaron durante el Incendio Grande del 5 al 6 de octubre de 1896.

Obras[editar]

Durante su vida, dedicó parte de su tiempo a la creación de novelas, cantos, obras, poemas, entre otros tipos de obras literarias. Entre sus más conocidas obras están: Canto a BolívarAl General Flores, vencedor en Miñarica; y Alfabeto para un niño. Diseñó la bandera y elescudo de Guayaquil, además de componer la letra para su posterior himno.
En 1808 se inspiró y compuso el prólogo a la tragedia El Duque de Viseo de Quintana y su silva titulada El Árbol, que terminó en 1809 y contiene dos partes, una filosófica y de gran sentido estético y otra menos cuidada con la que cierra el poema, pareciendo como si hubiera unido dos versos distintos.
En enero de 1811 aún estaba en México y leyó su poema Improntu.
A principios de 1817 viajó a Lima y escribió A un amigo, don Gaspar Rico....
En 1821 escribió su hermosa Canción al 9 de octubre considerada el primer himno que ha tenido el territorio ecuatoriano.
En 1823 editó en Lima su traducción del inglés del Ensayo sobre el hombre de Alexander Pope, en 45 páginas.
En 1825 compuso una Marcha, el poema La Libertad.
En 1837 escribió la Canción del 10 de agosto, que como ha demostrado el padre Espinosa Pólit, sirvió de antecedente al actual himno nacional.
En 1840 escribió En la muerte de mi hermana. En 1843 editó Ocios poéticos del General Flores y una oda en su obsequio en 52 págs.
De allí en adelante sus cantos comenzaron a republicarse con gran éxito. En 1848 salió en Valparaíso un volumen de Obras Poéticas, única colección revisada y corregida por Olmedo, meses antes de su muerte. La segunda edición data de 1853, París, 214 págs. Hay otras posteriores.

VIDEO DE LA VIDA DE SIMON RODRIGUEZ


SIMON RODRIGUEZ



Simón Narciso de Jesús Carreño Rodríguez (CaracasVenezuela28 de octubre de 1769 – AmotapePaitaPerú28 de febrero de 1854), conocido en su exilio de la América española como Samuel Robinsón, fue un educador, escritor, ensayista y filósofo venezolano. Tutor y mentor del Libertador Simón Bolívar al igual que Andrés Bello, fue un visionario defensor de la educación pública.

Primeros años[editar]

Simón Rodríguez nació en Caracas el 28 de octubre de 1769.1 Este párvulo expósito tuvo por nombres Simón Narciso de Jesús, de lo que se colige su fecha de nacimiento, si se considera que el 28 de octubre es el día de san Simón Apóstol y el 29, el día de san Narciso de Jerusalén. Se asume, pues, que de acuerdo a la tradición de nombrar a los expósitos según el santoral, Simón Rodríguez nació la noche del 28 al 29 de octubre de 1769.1 Respecto de la parentela de Simón Rodríguez, escribía el historiador chileno Miguel Luis Amunátegui en 1854:
Tuvo por padre a un clérigo nombrado Carreño, cuyo apellido llevó don Simón por algún tiempo; pero que cambió después por el de Rodríguez. [...] Don Simón no fue hijo único; tuvo un hermano, llamado Cayetano, que de afición llegó a ser el mejor músico de Venezuela.2
Probablemente se haya basado Amunátegui en el testimonio de Andrés Bello, a quien conoció en Santiago de Chile y de quien fuera el primer biógrafo de Simón Rodríguez. Andrés Bello y Simón Rodríguez fueron vecinos en Caracas, habitando ambos en casas del Callejón de la Merced, frente a la iglesia del mismo nombre. Andrés Bello se crio en la casa de su abuelo, el gran pintorJuan Pedro López; Simón y Cayetano vivieron en la casa del sacerdote Alejandro Carreño.1
Arturo Uslar Pietri1 y más recientemente Rafael Fernández Heres3 han rechazado la idea de que Simón Rodríguez haya sido hijo natural de un sacerdote católico.
Sin embargo, la tradición ha dado por cierto que Simón Rodríguez y Cayetano Carreño fueron hijos naturales del sacerdote Alejandro Carreño y Rosalía Rodríguez, y así lo recogen tanto Arístides Rojas ―quien afirma haber recibido sus datos del último hijo sobreviviente de Cayetano Carreño (también llamado Cayetano), sobrino de Simón Rodríguez.4 como Ramón de la Plaza.5 Sea como fuere, el hecho es que Simón y Cayetano se criaron juntos, y fueron conocidos en Caracas como «los hermanos Carreño».
Cotejando los censos de la parroquia de Altagracia es posible arrojar luz sobre la crianza de Simón Rodríguez. En las matrículas de los años 1774, 1775 y 1776 aparecen los párvulos expósitos Simón y Cayetano, registrados en casa de Rosalía Rodríguez, viuda, quien era hija de un propietario de haciendas y ganaderías en los llanos del Guárico, descendiente de canarios.6 No es descabellado suponer que hacia 1780 ―luego del matrimonio de Rosalía Rodríguez con Ignacio Abay― los niños Simón y Cayetano haya tenido que echar a los niños de su casa. Y en efecto, la matrícula de 1790 de la parroquia de Altagracia registra a los jóvenes en casa del sacerdote Alejandro Carreño.7 En 1791, luego de la muerte de Alejandro Carreño, los hermanos quedaron bajo la tutela de su tío materno, el sacerdote Juan Rafael Rodríguez,4 canónigo doctoral de la catedral y hermano de Rosalía Rodríguez. Simón y Cayetano ocuparon una casa en la «calle segunda de norte a sur... cuadra de Nuestra Señora de la Salud»8 (hoy esquinas de Ibarras a Madrices), casa en la que probablemente vivieron juntos hasta el casamiento de Cayetano en 1794.

Maestro[editar]

En mayo de 1791 ―cuando ya tenía 21 años― el Cabildo de Caracas le dio un puesto como profesor en la Escuela de Lectura y Escritura para Niños. En esta escuela tuvo la oportunidad de ser el tutor del futuro libertador Simón Bolívar.
El tutor de Bolívar, Carlos Palacios y Blanco, decidió enviar a Bolívar a vivir con Simón Rodríguez porque no podía atenderlo personalmente. Ante la perspectiva de vivir con Rodríguez, el 23 de julio de 1795 Bolívar escapó de la casa de su tío Carlos para refugiarse en la casa de su hermana María Antonia, quien ejerció su custodia temporal, hasta que la Real Audiencia de Caracas resolvió el litigio judicial y devolvió a Carlos Palacios la custodia de Bolívar. Este trató de resistirse pero fue sacado por la fuerza de casa de su hermana y llevado en volandas por un esclavo hasta la humilde casa de Rodríguez. Bolívar tuvo que compartir el espacio con otros veinte niños en una casa no apta para ello, y por ello escapó de allí un par de veces, en las que terminó volviendo por orden de los tribunales. En 1794, Simón Rodríguez presentó un escrito crítico, Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento. Fuertemente influenciado por el Emilio de Jean-Jacques Rousseau, Simón Rodríguez desarrolló una revolucionaria concepción de lo que debía ser el modelo educativo de las naciones americanas. En 1824, el mismo Bolívar ―en carta al general Santander― decía que su maestro «enseñaba divirtiendo». Este espíritu que intentaba romper con las rígidas costumbres educativas del colonialismo español se reflejaría en toda la obra y el pensamiento de Simón Rodríguez.
Su participación en la Conspiración de Gual y España, descubierta en julio de 1797, en contra de la corona española lo obligó a renunciar a su cargo de maestro y huir del territorio venezolano, con 27 años.

Samuel Robinsón[editar]

Simón Bolívar con 21 años (en 1804).
En 1797, en la villa de Kingston (en la isla de Jamaica), cambió su nombre a Samuel Robinsón. Después de permanecer algunos años en los Estados Unidos, en 1801 viajó a Francia. En 1804, con 34 años, se encontró en París con Simón Bolívar (21 años), de quien había sido maestro poco más de diez años antes.9
El año anterior (1803) Bolívar había viajado a Europa desolado porque el 22 de enero de 1803 había fallecido en Caracas su esposa madrileña, con la que estuvo casado apenas unos meses.
Al año siguiente (1805) viajaron juntos a Italia. En Milán fueron testigos presenciales de la coronación de Napoleón Bonaparte como rey de Italia y de Roma. El 15 de agosto de 1805, Rodríguez fue testigo del famoso juramento de Bolívar sobre el monte Sacro (en Roma), en donde se comprometió a liberar a toda América de la corona española.9 Simón Rodríguez lo registró para la Historia. Bolívar regresó a Venezuela al año siguiente (1806).
Entre 1806 y 1823, mientras se libraba gran parte de la Guerra de Independencia en su natal Venezuela, Rodríguez vivió en ItaliaAlemania,RusiaPrusia y Países Bajos. Luego daría su opinión sobre este periodo de tiempo diciendo:
Permanecí en Europa por más de veinte años; trabajé en un laboratorio de química industrial […]; concurrí a juntas secretas de carácter socialista […]. Estudié un poco de literatura, aprendí lenguas y regenté una escuela de primeras letras en un pueblecito de Rusia.
Simón Rodríguez10
Regresa a América en 1823, usando el nombre de Simón Rodríguez nuevamente. En 1824 establece en Colombia la primera «escuela-taller». Atiende al llamado hecho por Bolívar desde el Perú, y es nombrado «Director de la Educación Pública, Ciencias, Artes Físicas y Matemáticas» y «Director de Minas, Agricultura y Vías Públicas» de Bolivia.
En 1826, establece una segunda escuela-taller como parte del proyecto para toda Bolivia. Pero el Mariscal Antonio José de Sucre, presidente de Bolivia desde octubre de 1826, no tenía una buena relación con él, por lo que Rodríguez dimitió el mismo año, trabajando el resto de su vida como educador y escritor, viviendo alternadamente entre Perú,Chile y Ecuador. Muy importante es su trabajo titulado Sociedades Americanas, dividido en varias ediciones publicadas en Arequipa (1828), Concepción (1834), Valparaíso(1838), y Lima (1842). El texto insiste en la necesidad de buscar soluciones propias para los problemas de Hispanoamérica, idea que sintetiza su frase:
Simón Rodríguez vivió sus últimos años en Ecuador.
La América española es original, originales han de ser sus instituciones y su gobierno, y originales sus medios de fundar uno y otro. O inventamos, o erramos.11
Otra obra importante fue El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros de Armas (de 1830), un alegato sobre la lucha social que emprendía Bolívar en esa época.

Epílogo y restos[editar]

En los años finales de su vida dio clases en varios colegios de Quito y Guayaquil (Ecuador); debido a un incendio que azotó esta ciudad, gran parte de su obra quedó hecha cenizas.12
En 1853 emprendió su último viaje rumbo a Lima (Perú) al lado de su hijo José, y de Camilo Gómez, un compañero de este. La muerte lo sorprendió el 28 de febrero de 1854, con 84 años, en el caserío de Amotape, a orillas del río Chira.13 Fue asistido por Camilo Gómez.
Setenta años después (hacia 1925) sus restos fueron trasladados al panteón de Perú, y en 1954 al Panteón Nacional de su Caracas natal.

Obras[editar]

  • 1794: Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas, y medios de lograr su reforma por un nuevo establecimiento.12
  • 1830: El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros de armas.12
  • Defensa de Bolívar14
  • La educación republicana
  • Luces y virtudes sociales
  • La educación republicana II
  • Consejos de amigo
  • Crítica de las providencias de Gobierno

EUGENIO DE SANTA CRUZ Y ESPEJO



VIDA DEL FILOSOFO ECUATORIANO EUGENIO DE SANTA CRUZ Y ESPEJO

BIBLIOGRAFIA



Eugenio de Santa Cruz y Espejo nació 21 de febrero de 1747, en Quito, Ecuador y murio el 27 de diciembre de 1975, después de estar encarcelado en Quito. Fue un prominente investigador científico, medioco, escritor, abogado, pensador, pensador, quiteño ideólogo político y considerado en Ecuador como  prócer de la independencia.
Fue hijo de un indígena quechua, Luis Chuzig que significa lechuza, el era procedente de Cajamarca de una familia de picapedreros, quien se instaló en Quito como asistente del sacerdote y médico José del Rosario. Su madre fue Catalina Aldás, quien era una mulata nacida en Quito. Al contrario de lo que se piensa Luis Chuzig, no solo fue un simple picapedrero o asistente de José del Rosario, fue además y por sus propios medios un indio culto, que aprendió a leer gracias a la ayuda de Don Luis Benitez de la Torre, Cura y Vicario de Cajamarca, quien a escondidas, instruyó a Luis "Chuzig", ya que en esa época era prohibido, que los indios sepan leer, y este en agradecimiento utilizó el apellido "Benítez", mismo apellido con el que contrajo matrimonio con Catalina Aldás. 
El origen de apellido "Santa Cruz y Espejo" no está aun esclarecido, pero se cree, que fue impuesto por algún español, ya que en esa época, todos los indios evangelizados, se les asignó nombres y apellidos cristianos.
Fue detenido bajo el cargo de ser autor de El retrato de Golilla, un manuscrito "sangriento" y "sedicioso", Espejo fue encarcelado por primera vez en 1787. Pero los cargos resultaron carentes de pruebas y poco tiempo después quedó libre. A partir de aquí, el viaje que por intimación de sus enemigos realizó a Bogotá logró, al contrario de lo que se pretendía, ampliar su audiencia y favorecer nuevos proyectos. Allí hizo amistad con Antonio Nariño y Francisco Antonio Zea, jóvenes intelectuales colombianos, y trabó contacto, así mismo, con Juan Pío Montúfar. Bajo el amparo de este último, Espejo proyectó la conformación de una Sociedad Patriótica cuyo fin sería promover el mejoramiento de Quito.

El 30 de julio fue sacado a la fuerza de la dirección de la Biblioteca Pública y llevado nuevamente a la cárcel donde le calzaron grillos en las piernas y aunque escribió quejándose del maltrato al Virrey de Bogotá, José de Ezpeleta, a quien denunció que la mazmorra era húmeda, fría y maloliente, pidiendo la libertad, no lo consiguió.
Así pasaron varios meses, un año, sin libros ni papeles, defendido por el Dr. Juan de Dios Morales. De vez en cuando se le abrían las puertas a que saliera a atender a algún enfermo distinguido que requería sus servicios, pero era tan malsano el ambiente que enfermó de gravedad, posiblemente de Amebiasis, se puso tan grave que el 20 de diciembre le dejaron salir a la casa en el Mesón donde vivía con su hermana, el 26 otorgó testamento ante el Escribano Mariano Mestanza y falleció el día 27 de solamente 48 años de edad, siendo enterrado al día siguiente en la ermita de San José de la recolección mercedaria del Tejar. Solo acompañaron el sepelio su hermana Manuela, su discípulo el joven José Mejía Lequerica y el Padre La Graña.

Espejo fue un adelantado en todos los órdenes del espíritu. El primero en utilizar métodos auténticamente científicos en su trabajo como médico, en propender sociedades para el adelanto del país, en crear el primer periódico. "Vivió tiempos de transición y angustias, quiso integrarse a la sociedad caduca de su tiempo y como no lo logró por ridículos e injustos prejuicios de nobleza, se volvió un arribista frustrado y luego un rebelde ejemplar, que pretendió bajo el ejemplo del Inca Tupac Amaru, arrebatar el poder a los peninsulares. Hombres cultísimo pues además de haberse graduado de médico y abogado, aprendió raíces griegas, leía en francés y latín.


ESTUDIOS REALIZADOS

Espejo durante su infancia y adolescencia se crió en el ambiente del Hospital de la Misericordia de Quito. 
  • Para 1762 el mestizo quiteño se graduó de bachiller y maestro de filosofía en el Colegio Jesuita de San Gregorio. 
  • En 1767 se recibió como doctor en medicina en la Universidad de Santo Tomás, y en 1770 obtuvo un título en derecho civil y canónico.

Este último período de estudios fue decisivo; en él se añejó lo mejor de su espíritu sarcástico, vibrante y virulento. La formación de Espejo transcurrió entre la influencia del "probabilismo" jesuítico, de los libros hipocráticos y del jansenismo. Fue lector asiduo de Las provinciales, de Blaise Pascal; del Teatro crítico universal, de fray Benito Jerónimo de Feijóo; de La lógica moderna y los libros hipocráticos de Andrés Piquer, y del Método de estudiar del célebre Luís António Verney, más conocido como "el Barbadiño".


En 1772 Espejo empezó a ejercer la medicina en Quito, e inició su sátira y crítica a los responsables de los males imperantes en la ciudad. Años más tarde, en 1785, el Cabildo de Quito le solicitó la redacción de un método para prevenir las viruelas. En el informe que realizó al respecto atribuyó el problema a causas sociales y culturales; afirmó que los responsables de las epidemias contagiosas eran la ignorancia en cuestiones de higiene, las deficientes condiciones sanitarias de la ciudad y hasta la mala formación médica y los propios sacerdotes betlemitas que, sin criterio, dirigían el hospital de Quito.

Política y actividades literarias


Fue nombrado primer director de la biblioteca pública, compuesta por más de 40.000 volúmenes procedentes de los fondos de la Compañia de Jesus, recientemente expulsados. También publicó importantes trabajos de medicina, como las Reflexiones acerca de la viruela (1785), el cual se convertiría en el primer texto científico que refería la existencia de microorganismos (inclusive antes que Louis Pasteur) y que definiría como política de salud conceptos básicos en la actualidad como la asepsia y antisepsia de lugares y personas. Más adelante colaboró en la creación de la Sociedad Patriotica Amigos del Pais de Quito a semblanza de las otras que comenzaban a surgir en España y en las colonias y, sobre todo, editó el primer diario de la ciudad: Primicias de la Cultura de Quito (1972). 

Obras de Eugenio Espejo



La variada y extensa obra de Espejo cubre escritos de tipo científico, literario y político. En 1779, con la intención de fomentar la lectura entre sus contemporáneos, escribió con el seudónimo de don Javier de Cía, Apéstigui y Perochena la obra El nuevo Luciano de Quito o despertador de los ingenios quiteños. El libro consta de nueve diálogos, a través de los cuales se hace un mordaz enjuiciamiento del estado cultural de Quito, examinando los métodos de enseñanza y censurando la limitación del pensamiento; según Menéndez y Pelayo, es la obra crítica más antigua de América del Sur. Su difusión produjo gran revuelo y una andanada de ataques fue contra su autor, pero no faltaron los aplausos aun de elementos eclesiásticos.

Ese mismo año redactó el escrito denominado El retrato de la Golilla, auténtica sátira en contra del rey Carlos III y de su ministro colonial de las Indias, José Gálvez. Ante la insistencia del marqués de Selva Alegre, coterráneo suyo que se interesó en sus proyectos, redactó y publicó en Bogotá su famosoDiscurso sobre el establecimiento en Quito de una sociedad patriótica (1789). En 1785, el Cabildo de Quito, conocedor de la excelencia profesional de Espejo, le encargó la redacción de un método preventivo de la viruela. El resultado de este pedido lo demuestra su obra Reflexiones acerca de un método para preservar a los pueblos de las viruelas, considerada como un aporte valioso a la literatura científica sobre las condiciones higiénicas y sanitarias de la América colonial.

Otra obra importante constituyó Marco Porcio Cantón o Memorias para la impugnación del nuevo Luciano de Quito (1780). Para 1792 escribió dos obras de carácter técnico. Memorias sobre el corte de quinasaludía a la necesidad de la conservación y buen uso del árbol de chinchona. La obra titulada Voto de un ministro togado de la Audiencia de Quito, en cambio, se dedica al análisis económico del país a finales del siglo XVIII.

A Espejo también se le atribuyen las Cartas Teológicas. La primera carta, escrita en 1780 en nombre del padre La Graña, trata sobre la historia de las indulgencias dentro de la Iglesia católica, y la segunda, de 1792, sobre la inmaculada concepción de María; en ellas el autor pone de manifiesto el dominio de temas referentes a la religión católica. Tras la fundación de la Sociedad Patriótica en Quito, en 1792, surgió la publicación del periódico quiteño "Primicias de la Cultura de Quito", dirigido por Espejo, medio por el cual se difundieron en la ciudad las ideas de libertad, el incentivo a la educación, la igualdad de derechos y los principios característicos de los pensadores del siglo XVIII.

Se ha sugerido que una obra de Espejo, Cartas riobambenses (1787), puede ser un antecedente de la novela en el Ecuador. El texto, construido a base de cartas que Manuela Monteverde envía a sus protectores y defensores, retrata a una mujer que se rebela ante las formas de la existencia provinciana; para llevar adelante su cometido de "liberación" debe pensar en el matrimonio y buscar un hombre al que pueda manejar a su antojo, a fin de que la saque del hastío y la lleve a la capital. Cuando cree haber hallado al candidato ideal, Manuela (conocida como "la Madamita" por su afición a lo francés y a lo europeo) traba relación con un hombre llamado Vargas, lleno de buenos modales y vestido a la última moda francesa. El relato es también una defensa de los valores femeninos en una sociedad que hostiga y desconoce los derechos y las libertades de la mujer.



Importancia de su obra

Como hemos podido evidenciar a travez del estudio de la vida de este importante filosofo he podido deducir que Eugenio Espejo fue ciertamente un hombre de la Ilustración. Asimiló las ideas que los pensadores modernos echaban a cir­cular desde Europa. Poseía una biblioteca apreciable. Se entusiasmaba con los nuevos libros. Y congregaba en su hogar pobre y so­litario a los jóvenes de Quito, para explicar y comentar la doctrina de aquellos. Se lo consi­deraba un verdadero filósofo. Pero en su espíritu halla­ban lugar no únicamente las ideas de su tiem­po, sino también las de los clásicos. Estos ejercían sobre él mucho sugestión. Los citaba a cada paso. Y hasta prefirió la estructura de los diálogos a la manera de Luciano para ex­poner sus propias enseñanzas. Por eso se lla­mó a sí mismo "el nuevo Luciano de Quito", o "despertador de los ingenios", que es preci­samente el título de la primera obra que escri­bió. El propósito que entonces alentó y que persistió a lo largo de su carrera, fue el de hacer una crítica sin contemporizaciones al es­tado intelectual de la Colonia.
El caso de Espejo es de los más únicos de nuestra América: por su ancestro, por su condición social, por sus estudios, por su labor de investigación científica, por su labor en el periodismo. Por su crítica de la educación pública y de las instituciones españolas. Por su docencia esté­tica, por su nítida comprensión de la realidad americana, por su empeño revolucionario, mantenido con el sacrificio de la propia vida, y llevado hasta los países vecinos con ánimo ejemplar, Espejo fue "una de las figuras más descollantes de la Ilustración", y sus libros "la mejor exposición de la cultura colonial del si­glo XVIII".

El pensamiento de Eugenio Espejo

La actividad intelectual de Eugenio Espejo se desarrolló en una versatilidad de facetas: aunque sobre todo se lo conoce como literato y médico, fue periodista, educador, reformador social y económico y pensador político. Hay quienes afirman que el conjunto de su obra y su pensamiento está dirigido por una frustración existencial: ser conocido como "bello espíritu". Repudiado por su extracción social, Espejo buscó el reconocimiento a través del ejercicio de las letras; pero éstas, comprendidas al igual que la medicina como una forma de servicio y de compromiso social, lo llevaron al combate por la reforma de la sociedad. Ser "bello espíritu" significó entonces un juego constante entre esconderse y mostrarse, entre usar el anonimato panfletario y firmar sus escritos.
En cuanto a sus ideas políticas, es común decir que Espejo fue el gran precursor de la Independencia del Ecuador; sin embargo, esta idea es controvertida. Por un lado están quienes afirman que vislumbró repúblicas autodeterminadas políticamente, defendió la igualdad ante la ley como base del gobierno, profesó un rabioso sentimiento antiespañol y trabó amistad con (o en otros casos tuvo influencia sobre) algunos de los mártires del primer grito libertario: Morales, Quiroga, Salinas, Juan Pío Montúfar.
Su pensamiento es una adaptación de ideas ilustradas en el entorno colonial de la Audiencia. Sus ideas promovían la igualdad de todos los ciudadanos y nacionalización de las propiedades eclesiásticas. En su ideario aparecía por primera vez la igualdad de los indigenas con los criollos y también por primera vez planteaba los derechos de la mujer.
En Ecuador se considera que fue el primero en afirmar la necesidad de una emancipación de España y en proclamar la individualidad del país y, en general, de toda America; y que sus ideas, si bien modificadas en algunos aspectos importantes, inspiraron a los revolucionarios del 10 de Agosto de 1809.
Eugenio Espejo es considerado como uno de los mayores agitadores de los planteamientos de la independencia y crítico de la Colonia. Los aportes dados por Espejo, en los distintos ámbitos contribuyeron al pensamiento social ecuatoriano, el pensamiento de Espejo promovío la igualdad de todos los ciudadanos y la nacionalización de las propiedades eclesiásticas.
En noviembre de 1791 forma “la Sociedad Patriótica de Amigos del País de Quito”, compuesta por 25 miembros que se reunían semanalmente para discutir los problemas agrícola, educativo, político, social y analizar el desarrollo de las ciencias físicas y naturales. Sintiendo la necesidad de difundir los planteamientos independentistas, editó en 1792 el primer periódico publicado en la ciudad denominado "Primicias de la Cultura de Quito", órgano de esa sociedad y del que salieron siete números hasta el 29 de marzo de ese año.

VIDEO DE JOSER MEJIA LEQUERICA


Jose Mejia Lequerica


JOSE MEJIA LEQUERICA

 nació de la relación entre el abogado José Mejía del Valle y Manuela Lequerica Barrioteca, en la parroquia de San Marcos, en la capital de la Real Audiencia de Quito, en el Virreinato de Perú, actual Ecuador.
Desde muy temprana edad destacó como estudiante de alto coeficiente intelectual, cursando con tan solo 19 años Gramática Latina, Filosofía y la Sagrada Teología. En 1805 optó por el título de Bachiller en Medicina y luego por el Bachiller de Cánones (Leyes). La Universidad se negó a graduarle hasta que legitimara y limpiara su nombre, pues al ser hijo natural, no se le consideraba apto para el grado.
En 1797, contrae matrimonio con Manuela Espejo, hermana de Eugenio Espejo, considerado el precursor más importante de la Independencia del actual Ecuador y del cual fue discípulo.
Las imposiciones sociales y los prejuicios, dificultan la vida de José Mejía Lequerica en Quito y le animan a viajar a España en 1807, aunque siempre sintió la nostalgia de querer volver a su tierra natal. Cuando en 1808 las tropas francesas invaden la Península, Mejía Lequerica se une a la lucha contra los invasores, enrolándose en el ejército popular. Sale de Madrid disfrazado de carbonero y tras varias jornadas a pie llega a Sevilla donde vuelve a alistarse en el ejército popular, aquí escribe a su mujer: ...si salgo con vida y honra, como lo espero de Dios, tendrás en tu compañía un hombre que habrá mostrado no estar por demás en el mundo. Sobre su paso por las milicias españolas, escribió varios relatos.
Fue designado diputado suplente por Quito y el virreinato de Nueva Granada a las Cortes de Cádiz. Al no asistir el titular José Matheu, Conde de Puño en rostro, ocupa él el escaño. Desde que las Cortes se instalaron el 24 de septiembre de 1810 en San Fernando (Cádiz), Mejía defendió los derechos y las necesidades de América, la libertad de expresión y de imprenta y criticó duramente a la Inquisición en discursos llenos de brillantez y vehemencia, lo que le convirtió en uno de los más aplaudidos oradores de las sesiones de Cortes. Tras los trágicos acontecimientos en Quito del 2 de agosto de 1810, Mejía Lequerica intervino en Cádiz en defensa de la causa de los próceres asesinados, obligando al presidente Molina, entonces al mando de la Real Audiencia de Quito, a dar explicaciones públicas de lo acontecido.
En sus discursos avizoró algunos de los acontecimientos que se sucedieron luego de su muerte, como la caída del Imperio Español en la América hispana. Sobre José Mejía destaca el historiador ecuatoriano Pedro Fermín Cevallos:1
Mortal enemigo del despotismo defendió en las Cortes de España los derechos del pueblo español con valor y ardorosamente, los de América con ingenio y elocuencia, y los de Quito, su tierra natal, con ternura y con amor. Sus principios liberales, pero comedidos, fueron expuestos en «La Abeja», periódico que lo dirigían principalmente Mejía y (Bartolomé José Gallardo).
Carlos Lebrun, en su obra Retratos Políticos de la Revolución de España, dice sobre José Mejía:2
«Mejía, hombre de mundo, como ninguno en el congreso. Conocía bien los tiempos y a los hombres; y los liberales lo querían como liberal, pero lo temían como americano... De la discusión más nacional y española por su materia, hacía él una discusión americana. En sus discursos en medio de su natural afectación y frialdad de lenguaje, no se veía nunca bien a donde iba a parar, hasta que en las réplicas que se le hacían aprovechaba por sorpresa la ocasión de dar un tornillazo. Sabía callar y hablar, y aunque hablaba de todo parecía que no le era extraña ninguna materia. Si se trataba de disciplina eclesiástica y sus leyes, parecía un canonista; si de leyes políticas y civiles, un perfecto jurisconsulto; si de medicinas y epidemias, un profesor de esta ciencia por mote, que no enseña más que oscuridades, dudas y miedos. No decimos que hubiese en esta universalidad de saber algo de mañosidad y arte para presentar su caudal todo en cada materia que se trataba, como si fuera solamente una corta parte del que tenía, ni que al uso de las ideas que poseía no le diese su destreza una ilusión óptica que aumentase considerablemente su volumen; pero aun para esto es menester suponerle talento, tino de sociedad, conocimiento de los hombres y del concurso y contrincantes, y una facilidad de coger los objetos que se le presentaban, aunque fuese sólo por una de sus faces, que no deja duda de que era verdad lo que se creía generalmente de él; que era de los primeros hombres de las Cortes...».
Era tal la elocuencia de Mejía y su conocimiento enciclopédico, que se le conoció como el Mirabeau americano, según relata Segundo Flores:3
«Sólo el diputado y célebre orador americano Mejía, con quien por cierto estaba Gallardo a la sazón torcido, tuvo bastante grandeza de alma para salir a vindicarle, pronunciando en su defensa un discurso notable por su ardimiento y por su habitual elegancia, el cual produjo en las Cortes un efecto tan favorable, que decidieron inmediatamente no haber lugar a tomar en consideración la propuesta hostil que se discutía. Gallardo se mostró siempre tan profundamente reconocido a este generoso servicio del Mirabeau americano, como sentido (si no resentido) de la conducta vergonzosa de los diputados extremeños que he nombrado en mi primer artículo...».
Defendió que las Cortes permanecieran en Cádiz porque certificó, con sus conocimientos médicos, que no había peligro de contagio de fiebre amarilla. Sin embargo, él mismo contrajo la enfermedad y murió en Cádiz el 27 de octubre de 1813. Sus restos fueron exhumados en 1814 y se perdieron en el cementerio de San José.
Su testamento se conserva en el Archivo Provincial (Casa de las Cadenas), en la calle Cristóbal Colón (Cádiz).
Como todos los diputados (americanos, europeos y el filipino llegado a Cádiz) trabajó para dar a Iberoamérica una constitución unitaria por la que serían ciudadanos "todos los españoles de ambos hemisferios":4
«Todos los españoles de ambos hemisferios componemos un solo cuerpo, formando una misma nación; es preciso que, así como somos iguales en los derechos, lo seamos también en las obligaciones, cualquiera que sea el punto de la monarquía que sufra el peligro que motive los sacrificios. Al pronunciarlo me lisonjeo de ser intérprete fiel de los sentimientos de América; pues esta se halla tan lejos de ceder á las maquinaciones del tirano de Francia (como se ha tenido la temeridad de suponerlo con respecto á los países en comocion) que ni un solo hombre , entre los muchos millones que la componen, detesta menos la atroz barbarie de estos feroces vándalos, que los desgraciados pueblos de la península que han sido lastimosa víctima de sus sacrilegios, de su brutalidad y de su carnicería. Todos los americanos anhelan á permanecer españoles. (...) Por lo que á mí toca, creo que el mejor modo de manifestarse españolas nuestras provincias ultramarinas, es permanecer unidas con la libre patria común, que á manera de un árbol frondoso, extendió sus ramas por esas dilatadas regiones. Y á decir verdad , la nación española no es más que una gran familia, que, viniéndole estrecho el antiguo mundo, se dilató por los inmensos espacios del nuevo : esto es , que no cabiendo en su primitiva casa la aumentó con nuevas habitaciones , pero siempre baxo de un mismo techo, es decir, á la sombra y amparo de una misma soberanía. Con que, siendo todos nosotros una sola nación, una misma familia y una indivisa fraternidad, no encuentro el menor inconveniente, antes sí justos motivos, para que nuestros hermanos lleven en las Américas iguales cargas que en la península.»

Legado y homenajes[editar]

Aunque su prematura muerte le impidió volver al Virreinato, donde podría haber jugado un importante papel en la política de la nueva República —como sí pudieron hacerlo sus compañeros diputados en Cádiz, como Vicente Rocafuerte y José Joaquín de Olmedo, quienes fueron presidente y vicepresidente de la República respectivamente— Mejía es recordado por su valiente defensa de los derechos civiles, como la libertad, la independencia y el pensamiento libre.
Durante la revolución liberal ecuatoriana, el político e historiador Celiano Monge sugirió su nombre para el principal colegio laico de Quito, bautizado en su honor como Instituto Nacional Mejía, en 1897.